Líderes indígenas llevaron sus experiencias comunales sobre gestión del territorio al SEPIA XXI
En su última edición, el Seminario Permanente de Investigación Agraria priorizó temas relacionados a la gestión del territorio desde la experiencia de los pueblos indígenas.
Durante tres días en la ciudad de Oxapampa, más de 200 investigadores, estudiantes, líderes comunales, representantes indígenas y de organizaciones de la sociedad civil presentaron investigaciones y dialogaron en torno a las relaciones entre pueblos rurales, las territorialidades indígenas en la Amazonía peruana, y los impactos y las dinámicas de las economías ilegales en el Perú rural, como parte de la XXI edición del Seminario Permanente de Investigación Agraria (SEPIA).
Este encuentro académico, que contó con la participación de ponentes e investigadores internacionales, este año también dio espacio y voz a líderes comunales e indígenas, quienes participaron en las diferentes mesas temáticas y discusiones. De esta manera, el SEPIA se consolida como un espacio clave para la reflexión crítica y el intercambio de conocimientos sobre los problemas y transformaciones del mundo rural en el Perú.
Lideresas indígenas como Teresita Antazú, resaltaron la trascendencia de incluir a dirigentes indígenas en estos espacios de discusión. “Para que nosotros los indígenas podamos escribir nuestra historia”, señaló la dirigente quien es la actual responsable del Programa Mujer de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep).
Tres ejes temáticos
El SEPIA XXI, del cual el Instituto del Bien Común fue co-organizador, centró los diálogos en torno a tres grandes ejes. El primero incluyó, entre otros temas, mesas de diálogo sobre Gobiernos Territoriales Autónomos en la Amazonía y las estrategias de lucha y desafíos del pueblo Kakataibo, se centró en las relaciones entre pueblos rurales -campesinos e indígenas- y el Estado republicano.
El segundo eje fue sobre territorialidades indígenas y rurales en la Amazonía peruana e incluyó temas como economía indígena y desarrollo territorial, experiencias de gobernanza territorial y saberes indígenas. Y el tercer eje sobre dinámicas de transformaciones y violencia asociadas a las economías ilegales e informales en el Perú rural, abarcó temas como minería ilegal y narcotráfico.
Estos ejes temáticos permitieron a los participantes iniciar un diálogo y análisis sobre los procesos históricos, sociales y económicos que configuran las realidades del Perú rural, con intención de aportar reflexiones y propuestas para un desarrollo más justo y sostenible.
Hito histórico
Esta edición del SEPIA, con participación del IBC como co-organizador, marca un hito histórico por tratarse de la primera vez que se realiza en una capital provincial, y por la visibilidad que se ha buscado dar a los pueblos indígenas en este espacio. “En este SEPIA se están discutiendo muchos temas relacionados a cómo los mismos pueblos indígenas están gestionando sus territorios”, resaltó Miguel Macedo, coordinador del área de Políticas Públicas y Gestión de los Bienes Comunes del IBC.
“Para el IBC es muy importante co-organizar y participar de un espacio como el SEPIA porque es un espacio que permite la reflexión desde una visión social sobre la importancia de la ruralidad y el impacto que tienen las diversas organizaciones sociales rurales en el desarrollo del Perú”, resaltó Renzo Piana.
El director ejecutivo del IBC también destacó la importancia que tiene para el IBC que este SEPIA se haya desarrollado en Oxapampa, en donde la organización estableció su primer paisaje de trabajo. “El IBC es una organización con 26 años de existencia que se dedica a velar por el cuidado de los bienes comunes con un enfoque de grandes paisajes, y uno de estos paisajes amazónicos donde trabajamos y que fue el primer paisaje que establecimos es la cuenca del río Pachitea con aproximadamente 3 millones de hectáreas de los cuales Oxapampa es una ciudad importante”.
Un encuentro para el futuro del Perú rural
El SEPIA XXI no solo permitió presentar investigaciones académicas, sino que también fue un espacio para visibilizar el conocimiento y la voz de las poblaciones locales, quienes participaron activamente en los debates. Este encuentro académico fue un espacio de integración entre saberes científicos y saberes comunitarios.