«Debemos detener ciclo de destrucción de la Amazonía» afirma especialista

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16 de octubre, 2013.- La antropóloga Margarita Benavides advirtió que
la ocupación de la Amazonía peruana, sin gobernanza y con
superposición de derechos de diversos actores, es una fuente permanente
de conflictos.

Durante la presentación de la publicación: Amazonía bajo presión
Benavides destacó su visión integral que permite observar cómo los
diferentes factores de la degradación de los bosques, los suelos y las
aguas amazónicas se alimentan unos a otros.

De esa manera se crea “un ciclo de destrucción que debe ser
detenido” enfatizó la especialista.

“La Amazonía puede ser una fuente de vida y de generación de
bienestar para sus habitantes y los del mundo, siempre y cuando se la
use sosteniblemente” expresó.

Sin embargo, mientras los Estados vivan de las rentas mineras y
petroleras, la expansión descontrolada de estas actividades no se va a
detener.

“Flexibilizar la legislación para generar mayor crecimiento
económico en base a la explotación de sus recursos, sin previo
ordenamiento territorial, va a agudizar aún más esta situación”
agregó Margarita Benavides.
Benavides resaltó que los pueblos indígenas son los que tienen más
conciencia y organización para movilizarse e intentar detener estos
procesos al luchar por sus territorios.

El Atlas elaborado por la Red Amazónica de Información Socioambiental
Georreferenciada (RAISG) demuestra precisamente que “los bosques en
territorios indígenas son los más conservados, seguidos por los de las
áreas naturales protegidas”.

Urge una política de ordenamiento territorial y zonificación que ayude
a los procesos de gobernanza de la Amazonía, tanto a nivel de la
panamazonía como de cada uno de los países y las localidades, sostuvo
Benavides.
A continuación reproducimos el texto de la exposición brindada por
Margarita Benavides durante la presentación de la publicación:

Amazonía bajo presión
Por Margarita Benavides

Felicitaciones al equipo de la Red Amazónica de Información
Socioambiental Georreferenciada (RAISG) por tan importante obra. Es un
excelente aporte en un medio donde la información es dispersa y muchas
veces inaccesible. Detrás de los mapas que contiene esta publicación
hay un trabajo de años de recopilación y análisis de información que
se presenta en forma rigurosa y confiable.
capa-amazonia-bajo-pression-100dpi[1]
Amazonía bajo presión es un instrumento que se puede usar también en
forma digital usando las coberturas de información de acuerdo a la
necesidad de análisis del investigador o evaluador de determinada
situación o área geográfica. Si bien en impreso se convierte en algo
estático, en digital es un instrumento maleable y que puede ser
enriquecido con nuevas capas de información como la demográfica, entre
otras, que de seguro se irán integrando en la medida que estén
disponibles.

Amazonía bajo presión muestra gráficamente la ocupación de dicha
región, desmintiendo rotundamente el mito del gran vacío amazónico
que la mayor parte de los gobernantes tienen como supuesto en sus
medidas políticas y legislativas.

Además de incluir información sobre carreteras, hidrocarburos,
minería, hidroeléctricas y deforestación, incide en el tema de los
incendios forestales que se hacen más frecuentes y expansivos en los
últimos años. Presenta información relevante de cómo la tala
indiscriminada de madera conduce a la pérdida del dosel y
consecuentemente de sombra y humedad en el bosque, haciendo que
incendios utilizados principalmente en la expansión de la frontera
agropecuaria se hagan cada vez mas incontrolables. Estos fuegos a su vez
influyen en la disminución de lluvias, agravando la situación de
sequedad del suelo y de la vegetación, con gran impacto en el clima. La
publicación también señala que prácticas tradicionales de roza y
quema que lograban manejar el fuego, con las actuales características
de los bosques se hacen más incontrolables obligando a re-pensar estas
técnicas de preparación del suelo agrícola especialmente en las zonas
más intervenidas.

El Atlas no incluye coberturas sobre actividad agropecuaria, extracción
de madera y minería ilegal, por no estar disponible esta información.
De incluir dicha información, haría aún más drástica e impactante
la visión de la ocupación de la Amazonía.
La ocupación de la Amazonía como se ha venido dando, es decir, sin
mayor nivel de gobernanza y con superposición de derechos de diferentes
actores, es una fuente permanente de conflictos. Flexibilizar la
legislación para generar mayor crecimiento económico en base a la
explotación de sus recursos, sin previo ordenamiento territorial, va a
agudizar aún más esta situación.

En el 2000 la Amazonía global tenía cobertura de bosque en el 68.8 por
ciento. Entre el 2000 y el 2010 esta superficie boscosa disminuyó en
4.5% equivalente a la extensión del Reino Unido. La buena noticia es
quela deforestación ha sido menor en los últimos cinco años de dicho
decenio, lo cual permite ver, que sí se pueden tomar medidas para
disminuir la depredación en la Amazonía. Pero esta publicación nos
advierte que esa tendencia no se mantendrá si es que se aprueban la
cantidad de proyectos de carretera, explotación de hidrocarburos y
minerales e hidroeléctricas que están pendientes. El Perú es el país
que más proyectos tiene en cartera, lo cual hace necesario vigilar
estas nuevas iniciativas exigiendo que alcancen su sostenibilidad
ambiental y social.

La degradación de los bosques de la Amazonía por su uso sin manejo
adecuado; la contaminación del agua por derrames petroleros y la
actividad minera; la deforestación por actividades agropecuarias
especialmente en grandes extensiones para monocultivos; la
proliferación de los fuegos; y el cambio climático está ocasionando
que poblaciones locales tanto indígenas como ribereñas vean su
subsistencia y salud cada vez más amenazadas. Esto conducirá a que sus
luchas por el territorio y la vida sean también cada vez más
radicales y los conflictos se acrecienten en la Amazonía.

En la Amazonía peruana las únicas áreas que están excluidas de la
explotación de petróleo y gas son los parques nacionales, una de las
nueve categorías de ANP existentes. Deberían estar también excluidas,
como medida de precaución, las Reservas Territoriales para Indígenas
en Aislamiento o Contacto Inicial por su alta vulnerabilidad al contacto
con foráneos y por depender única y exclusivamente de los recursos
naturales para su subsistencia. La contaminación del agua podría ser
letal para ellos, así como la de la fauna de la cual dependen para su
alimentación.

La visión integral que nos da esta publicación nos permite ver cómo
los diferentes factores de degradación de los bosques, los suelos y las
aguas en la Amazonía se van alimentando unos a otros, creando de esa
manera un ciclo de destrucción que debe ser detenido. La Amazonía
puede ser una fuente de vida y de generación de bienestar para sus
habitantes y los del mundo, siempre y cuando se la use sosteniblemente.
Existen ya experiencias locales que funcionan en ese sentido y el deseo
de poblaciones locales de hacer manejo de bosques y recursos
ictiológicos de manera sostenible, pero para que estas experiencias
realmente tengan éxito y puedan sostenerse económicamente requieren un
cambio en el funcionamiento de las economías nacionales y globales.

Mientras los Estados vivan de las rentas mineras y petroleras, la
expansión descontrolada de estas actividades no se va a detener. Pero
desde los pueblos y la ciudadanía organizada cada vez hay más demandas
para una diversificación de la economía en la cual el manejo adecuado
de recursos, la manufactura, industrialización y tecnologías
orientadas a alcanzar mayor sostenibilidad, sean fuentes de empleo y den
valor agregado a los productos de consumo interno y de exportación. Si
el crecimiento económico se sigue basando principalmente en la
exportación de materias primas basadas en la extracción de recursos
para la exportación, difícilmente se va a poder detener la vorágine
extractiva y de conflictos en la que nos encontramos, mas aun si se
flexibiliza las leyes ambientales y no se aplica la ley a la consulta
previa a los pueblos indígenas y el de la participación de la
ciudadanía en general.

Son los pueblos indígenas los que más conciencia y organización para
movilizarse tienen para detener estos procesos al luchar por sus
territorios. De ellos depende su vida y sobrevivencia como pueblos. Como
bien lo demuestra este Atlas, los bosques en territorios indígenas son
los más conservados, seguidos por los de las áreas naturales
protegidas.

Se hace necesaria y urgente una política de ordenamiento territorial y
zonificación que ayude a los procesos de gobernanza de la Amazonía,
tanto a nivel de la panamazonía como de cada uno de los países y las
localidades. Un ordenamiento territorial que construya la norma con la
participación de los diferentes actores con intereses en la Amazonía.
El proceso para la construcción de la norma será la base para llegar a
un consenso que ayude a un uso sostenible de la Amazonía, que no ponga
en riesgo su sistema ecológico y de vida. Pero para ello autoridades,
ciudadanos, pueblos indígenas y los diferentes emprendedores en la
Amazonía deben tener conciencia del gran riesgo que corre esta región y
con ella el planeta, por la gran influencia que tiene en el cambio
climático.

El Atlas que hoy estamos presentando es un instrumento tanto para
alertar y despertar la conciencia sobre la situación de la Amazonía
como una base importante de información para un proceso de ordenamiento
territorial.]]>